Las series de siempre viven en nuestro recuerdo y algunas saltan de él a la televisión
Los dibujos animados que marcaron muchas infancias
La carta a los Reyes Magos, ésa es la prueba más evidente de los cambios generacionales. Un pequeño papel escrito por el trazo tembloroso de una pequeña, y concentrada, mano es la representación viva de las diferencias entre abuelos, padres e hijos. Mariquita Pérez fue destronada sin piedad por una tal Nancy, y a ésta una rubia imponente llamada Barbie le dio la patada. Pero apareció Bratz para desbancar a la reina, con permiso de Ken, de los juegos infantiles. La lista es interminable: maquinitas, muñecos, juegos de mesa... hasta que la era tecnológica irrumpió en la infancia de las nuevas generaciones. Ahora, seis años son suficientes para desear un iPad y doce muchos sin haber tenido ya PlayStation, Wii, ordenador portátil y más artilugios propios de edades más maduras. Y en medio de esta vorágine de actualizaciones constantes de necesidades electrónicas, las series de dibujos animados compiten entre sí por ofrecer las historias más modernas, las calidades más novedosas y los personajes más irreverentes. Aunque, a pesar de todo, aún quedan resquicios del pasado que se cuelan cada tarde en los hogares para acompañar el bocadillo de los más pequeños. Imágenes que nos provocan una nostalgia inevitable y que nos hacen recordar tiempos pasados en los que quizás la variedad y la calidad no eran la característica principal, pero en los que durante las meriendas se respiraban aires de autenticidad.