Los recién nacidos no tienen las mismas rutinas del sueño que el resto de la familia, lo que puede ocasionar serios problemas
Durante sus primeros meses de vida, los bebés no duermen a la vez que sus padres, lo que conlleva un importante trastorno para los progenitores, que ven cómo cambia radicalmente su tiempo para dormir. Hasta que su pequeño organismo se acostumbre a las horas de vigilia y sueño (un bebé duerme entre 16 y 20 horas, con descansos cada 3 o 4 para alimentarse), necesitaréis armaros de paciencia y seguir estos consejos , para que el cansancio os conceda una tregua.
Que tengas dulces sueños
Conforme van pasando los meses, el bebé aumenta sus horas despierto durante el día hasta que sólo necesita dormir por la noche y en la siesta. Mientras llega el momento, vosotros seguiréis manteniendo vuestro horario, siendo prácticamente imposible que os amoldéis al de vuestro hijo. Aún así, es importante que aprovechéis su tiempo de descanso y que procuréis que sea lo más constante posible.
-Cuidad su habitación. Al principio, es mejor que duerma en una mini-cuna, con los extremos forrados de tela. Además, es importante que la temperatura y la humedad del cuarto donde esté ubicada sean constantes (entre 19 y 20 grados), que el pijama sea cómodo y que las sábanas y mantas le tapen en su justa medida.
-Preocuparos por los detalles. Siempre debe dormir en postura supina (mirando hacia arriba, para evitar el "síndrome de muerte súbita del lactante"), sin almohada y sobre un colchón duro. Y no olvidéis quitarle el babero, la cadena del chupete y cualquier imperdible que tenga sobre la ropa. Otros requisitos para garantizarle un buen descanso son obvios: alejad el humo del cigarrillo de vuestro bebé, no coloquéis su cuna al lado de un radiador y no permitáis que los animales de compañía se le acerquen.
-Dadle un baño antes de acostarle por la noche, de este modo se relajará e irá asociando poco a poco ese momento al instante de irse a dormir. Si establecéis otros rituales durante el día (pequeños juegos, que duerma un una leve luz natural...) poco a poco irá distinguiendo los tiempos y cambiando sus hábitos de un modo instintivo.
-A pesar de todo, no descansa bien. Si seguís minuciosamente todos los pasos para garantizarle un descanso óptimo pero no conseguís que duerma, lo primero que debéis hacer es buscar las causas. Puede que el bebé padezca los molestos "cólicos del lactante" o cualquier otra afección. Por tanto, si su llanto es intenso y prolongado, acudid al pediatra. Si éste os confirma que no le curre nada, seguramente vuestro hijo pertenezca a ese temido grupo de bebés que lloran sin un motivo aparente. Para calmarle, intentad no dormirle en brazos para evitar que se acostumbre, acunadle con movimientos regulares y, sobre todo, reunid toda la paciencia que encontréis. Aunque lo más probable es que, tras las primeras semanas, acabéis conociendo el comportamiento de vuestro hijo y aprendáis a ayudarle a tener unos dulces sueños.
Conforme van pasando los meses, el bebé aumenta sus horas despierto durante el día hasta que sólo necesita dormir por la noche y en la siesta. Mientras llega el momento, vosotros seguiréis manteniendo vuestro horario, siendo prácticamente imposible que os amoldéis al de vuestro hijo. Aún así, es importante que aprovechéis su tiempo de descanso y que procuréis que sea lo más constante posible.
-Cuidad su habitación. Al principio, es mejor que duerma en una mini-cuna, con los extremos forrados de tela. Además, es importante que la temperatura y la humedad del cuarto donde esté ubicada sean constantes (entre 19 y 20 grados), que el pijama sea cómodo y que las sábanas y mantas le tapen en su justa medida.
-Preocuparos por los detalles. Siempre debe dormir en postura supina (mirando hacia arriba, para evitar el "síndrome de muerte súbita del lactante"), sin almohada y sobre un colchón duro. Y no olvidéis quitarle el babero, la cadena del chupete y cualquier imperdible que tenga sobre la ropa. Otros requisitos para garantizarle un buen descanso son obvios: alejad el humo del cigarrillo de vuestro bebé, no coloquéis su cuna al lado de un radiador y no permitáis que los animales de compañía se le acerquen.
-Dadle un baño antes de acostarle por la noche, de este modo se relajará e irá asociando poco a poco ese momento al instante de irse a dormir. Si establecéis otros rituales durante el día (pequeños juegos, que duerma un una leve luz natural...) poco a poco irá distinguiendo los tiempos y cambiando sus hábitos de un modo instintivo.
-A pesar de todo, no descansa bien. Si seguís minuciosamente todos los pasos para garantizarle un descanso óptimo pero no conseguís que duerma, lo primero que debéis hacer es buscar las causas. Puede que el bebé padezca los molestos "cólicos del lactante" o cualquier otra afección. Por tanto, si su llanto es intenso y prolongado, acudid al pediatra. Si éste os confirma que no le curre nada, seguramente vuestro hijo pertenezca a ese temido grupo de bebés que lloran sin un motivo aparente. Para calmarle, intentad no dormirle en brazos para evitar que se acostumbre, acunadle con movimientos regulares y, sobre todo, reunid toda la paciencia que encontréis. Aunque lo más probable es que, tras las primeras semanas, acabéis conociendo el comportamiento de vuestro hijo y aprendáis a ayudarle a tener unos dulces sueños.

0 comentarios:
Publicar un comentario