Los niños de hoy ya no se conforman con merendar con sus amigos en su cumpleaños, te contamos sus nuevos gustos
Los niños cada vez exigen más en la celebración de su cumpleaños
No se saben atar solos los cordones de los zapatos, a duras penas se comen la sopa sin verterla y necesitan que les leas un cuento para dormir pero, sin embargo, su vida social es, con mucho, más intensa que la tuya. Necesitan poco tiempo, nada más comenzar su vida escolar, los compañeros de tu hijo reclaman su asistencia en todo evento o celebración que se precie. Y es que, la exaltación de la amistad propia de las edades prematuras hace que no sea necesario siquiera un intercambio de cromos en el recreo. Sin más, el niño es invitado al festejo al igual que el resto de la clase. Una moda que ha superado la clásica merienda y piñata en casa, e incluso en una hamburguesería, y que se ha ido adaptando a las exigentes demandas de los pequeños. Conoce las novedades en eventos infantiles y aplica unos sencillos consejos para que tu hijo se sociabilice sin causarte una ruina inminente.
La alternativa más chic a la tradicional tarta se llama cupcake
Una fiesta para cada niño, no para cada economía
Antes, bastaba con llevar una bolsa de chucherías a clase y soplar después las velas de una tarta casera. Ahora, las posibilidades a la hora de organizar un cumpleaños o cualquier otro tipo de celebración son inmensas... al igual que el presupuesto con el que tenemos que contar.
-No sólo cine. Una de las actividades preferidas por los menores es ver la última película en cartel. Eso sí, mientras disfrutan de un refresco con sus correspondientes palomitas. A la salida, ¿cómo dejar que se vayan sin merendar? Si invitamos a una media de doce niños, las cuentas nos quitarán el hambre.
-Mejor patinaje. El ágape de después suele estar garantizado en todos los casos, las innovaciones se presentan antes: bolera, patinaje, parque de actividades infantiles, de atracciones, temático, e, incluso, una vista al zoo para celebrar por todo lo alto el nuevo año del homenajeado.
-La fiesta en casa. Siempre que el espacio lo permita, un espacio al aire libre puede dar infinitas posibilidades al anfitrión. Desde diseñar un evento temático, hasta alquilar castillos hinchables, carrito de perritos calientes, de palomitas o contratar un espectáculo con payasos , magos y personajes de cuento.
-Si puedes, te lo organizan. En Internet existen numerosas páginas que no descuidan un detalle: te proponen diseños para las invitaciones o ideas para fabricar tú mismo un photocall digno de la pose de tan ilustres invitados. Los más realistas pueden encontrar útiles recetas , vistosos elementos de decoración para el interior e, incluso, trucos para realizarlos de forma artesanal.
Cómo actuar tras una invitación
Los niños piden y los padres dan, esa es la tónica general de una sociedad que fomenta la importancia de lo material y ahorra en la enseñanza de valores. Si no das abasto recibiendo invitaciones, sigue estas pequeñas pautas y, sobre todo, usa el sentido común.
-El regalo. Aunque puedas permitírtelo, nunca te excedas en el importe del obsequio. De lo contrario, harás que los padres del niño tengan el compromiso de igualar el valor del que comprarán a tu hijo, y puede que ellos no puedan permitírselo. Además, es recomendable que habléis con el resto de los invitados, en ocasiones es mejor comprar algo en común, necesitas invertir menos dinero y conseguís un regalo mejor. ¿Lo ideal? Acordad un precio similar para todas las celebraciones.
-Yo también quiero. En el cumpleaños de su mejor amigo, tu hijo va al parque de atracciones, come en una pizzería y merienda rodeado de guirnaldas en un jardín repleto de máquinas de juegos y personajes de dibujos animados. Y, evidentemente, en el suyo no aspira a menos. Aunque puedas, no debes ceder ante sus demandas y para eso habrás tenido que educarle previamente en los valores del esfuerzo (no llueve dinero) y la amistad (no es necesario impresionar a nadie para ser más aceptado), entre otros. Además, hazle entender que debe pensar en los que irán al cumpleaños y se sentirán inferiores por no poder permitirse una celebración de tal calibre.
-La diversión no depende del dinero. Pero ellos creen que sí, por eso debes insistir en que lo importante es que en su día se rodeen de la gente a la que quieren. Un plan normal: sándwiches, gusanitos y una piñata, seguida de los juegos habituales en el parque, no debe ser superado por ninguna moderna excentricidad. Transmíteselo a tu pequeño e interiorízalo tú primero. Y es que, no lo olvidemos, los planes alternativos no fueron ideados por las cabezas ingenuas de los niños, sino por otras que desde hace ya tiempo saben atarse los cordones de los zapatos.
Antes, bastaba con llevar una bolsa de chucherías a clase y soplar después las velas de una tarta casera. Ahora, las posibilidades a la hora de organizar un cumpleaños o cualquier otro tipo de celebración son inmensas... al igual que el presupuesto con el que tenemos que contar.
-No sólo cine. Una de las actividades preferidas por los menores es ver la última película en cartel. Eso sí, mientras disfrutan de un refresco con sus correspondientes palomitas. A la salida, ¿cómo dejar que se vayan sin merendar? Si invitamos a una media de doce niños, las cuentas nos quitarán el hambre.
-Mejor patinaje. El ágape de después suele estar garantizado en todos los casos, las innovaciones se presentan antes: bolera, patinaje, parque de actividades infantiles, de atracciones, temático, e, incluso, una vista al zoo para celebrar por todo lo alto el nuevo año del homenajeado.
-La fiesta en casa. Siempre que el espacio lo permita, un espacio al aire libre puede dar infinitas posibilidades al anfitrión. Desde diseñar un evento temático, hasta alquilar castillos hinchables, carrito de perritos calientes, de palomitas o contratar un espectáculo con payasos , magos y personajes de cuento.
-Si puedes, te lo organizan. En Internet existen numerosas páginas que no descuidan un detalle: te proponen diseños para las invitaciones o ideas para fabricar tú mismo un photocall digno de la pose de tan ilustres invitados. Los más realistas pueden encontrar útiles recetas , vistosos elementos de decoración para el interior e, incluso, trucos para realizarlos de forma artesanal.
Cómo actuar tras una invitación
Los niños piden y los padres dan, esa es la tónica general de una sociedad que fomenta la importancia de lo material y ahorra en la enseñanza de valores. Si no das abasto recibiendo invitaciones, sigue estas pequeñas pautas y, sobre todo, usa el sentido común.
-El regalo. Aunque puedas permitírtelo, nunca te excedas en el importe del obsequio. De lo contrario, harás que los padres del niño tengan el compromiso de igualar el valor del que comprarán a tu hijo, y puede que ellos no puedan permitírselo. Además, es recomendable que habléis con el resto de los invitados, en ocasiones es mejor comprar algo en común, necesitas invertir menos dinero y conseguís un regalo mejor. ¿Lo ideal? Acordad un precio similar para todas las celebraciones.
-Yo también quiero. En el cumpleaños de su mejor amigo, tu hijo va al parque de atracciones, come en una pizzería y merienda rodeado de guirnaldas en un jardín repleto de máquinas de juegos y personajes de dibujos animados. Y, evidentemente, en el suyo no aspira a menos. Aunque puedas, no debes ceder ante sus demandas y para eso habrás tenido que educarle previamente en los valores del esfuerzo (no llueve dinero) y la amistad (no es necesario impresionar a nadie para ser más aceptado), entre otros. Además, hazle entender que debe pensar en los que irán al cumpleaños y se sentirán inferiores por no poder permitirse una celebración de tal calibre.
-La diversión no depende del dinero. Pero ellos creen que sí, por eso debes insistir en que lo importante es que en su día se rodeen de la gente a la que quieren. Un plan normal: sándwiches, gusanitos y una piñata, seguida de los juegos habituales en el parque, no debe ser superado por ninguna moderna excentricidad. Transmíteselo a tu pequeño e interiorízalo tú primero. Y es que, no lo olvidemos, los planes alternativos no fueron ideados por las cabezas ingenuas de los niños, sino por otras que desde hace ya tiempo saben atarse los cordones de los zapatos.


0 comentarios:
Publicar un comentario